El costo invisible de evaluar mal el inglés en las empresas en 2026

Muchas empresas no pierden dinero por falta de talento. Lo pierden por evaluar mal el nivel de inglés. En 2026, una decisión sin evidencia puede convertirse en rotación, reprocesos y clientes perdidos.

El costo invisible de evaluar mal el inglés en las empresas en 2026
El costo invisible de evaluar mal el inglés en las empresas en 2026

Durante años, las empresas han invertido millones en atraer talento, optimizar procesos de selección y fortalecer su competitividad. Sin embargo, en 2026, uno de los mayores riesgos estratégicos no aparece en los reportes financieros ni en los indicadores tradicionales de gestión.

Es silencioso. Es constante. Y está directamente relacionado con una sola pregunta:

¿Estamos evaluando correctamente el nivel de inglés de nuestro talento?

Según un estudio reciente de Gartner, el 67% de las organizaciones que implementaron modelos de trabajo global reportaron que las brechas de comunicación en inglés impactaron directamente su productividad en 2025. Más alarmante aún, el 43% de las contrataciones para roles bilingües fallan en los primeros seis meses por sobreestimación del nivel real de inglés.

Para muchas organizaciones, el inglés sigue viéndose como un requisito más dentro del proceso de contratación. Pero la realidad es distinta. Hoy, una mala evaluación del inglés impacta directamente la productividad, la expansión internacional, la reputación corporativa y los ingresos del negocio.

Este es el costo invisible que pocas empresas están midiendo… y que en 2026 se vuelve imposible de ignorar.

El nuevo riesgo empresarial. “Contratar sin evidencia”

La transformación del mercado laboral ha cambiado por completo la forma en que las empresas compiten. Los equipos ahora trabajan con clientes internacionales, proveedores globales, herramientas en inglés y operaciones distribuidas. El idioma dejó de ser un valor agregado para convertirse en una capacidad operativa crítica.

Sin embargo, muchas organizaciones continúan tomando decisiones clave basadas en:

  • Entrevistas subjetivas de 15-20 minutos
  • Autoevaluaciones del candidato (que sobreestiman el nivel en un 40% según datos de Cambridge Assessment)
  • Pruebas internas sin estandarización
  • Percepciones del entrevistador

El resultado es un escenario de alto riesgo: candidatos contratados que no pueden comunicarse eficazmente, equipos que dependen de uno o dos colaboradores bilingües para todo, y líderes que descubren el verdadero nivel semanas después de la contratación.

Un estudio de McKinsey sobre skills-based hiring reveló que las empresas que no validan objetivamente las habilidades críticas (como el inglés) experimentan un 30% más de rotación temprana y un 25% más de tiempo perdido en reprocesos de contratación.

Contratar sin evidencia objetiva del nivel de inglés ya no es una debilidad del proceso de talento. Es una amenaza directa para la ejecución del negocio.

Por qué el inglés se convirtió en el cuello de botella invisible

En 2026, el inglés atraviesa toda la cadena de valor empresarial. Ventas internacionales, soporte técnico, atención al cliente, liderazgo regional y expansión a nuevos mercados.

Cuando el nivel de inglés no está correctamente validado, comienzan a aparecer fricciones que parecen pequeñas, pero se acumulan rápidamente:

  • Reuniones con clientes que se alargan 40% más de lo necesario
  • Correos mal interpretados que generan retrabajos
  • Propuestas comerciales con errores que afectan la credibilidad
  • Clientes internacionales que pierden confianza y migran a competidores

Según EF Education First, las empresas con niveles de inglés altos entre sus equipos reportan un 50% más de ingresos por empleado comparado con aquellas con niveles bajos. La diferencia no está en tener más angloparlantes, sino en medir y gestionar correctamente la capacidad comunicativa real.

El idioma se convierte en el cuello de botella invisible. No porque el talento no exista, sino porque no fue medido ni gestionado adecuadamente.

El costo oculto. Tiempo, reprocesos y rotación

Evaluar mal el inglés no solo afecta la experiencia del equipo. Tiene impactos económicos directos y cuantificables.

1. Tiempo operativo perdido

Los procesos de selección bilingüe mal estructurados implican múltiples entrevistas, validaciones repetidas, participación de líderes técnicos y pruebas improvisadas. Cada proceso fallido representa entre 15 y 25 horas acumuladas de tiempo de RRHH, líderes y reclutadores.

En empresas con contratación constante de roles bilingües (tech, BPO, customer success), este costo se multiplica. Una compañía que contrata 50 personas bilingües al año y falla en el 30% de los casos pierde aproximadamente 375 horas productivas solo en reprocesos.

2. Rotación temprana por presión comunicativa

Uno de los principales motivos de salida temprana en roles bilingües es la presión comunicativa no anticipada. Cuando una persona es contratada para un nivel B2/C1 pero realmente opera en A2/B1, el desgaste aparece en los primeros tres meses.

El costo de reemplazar un empleado bilingüe oscila entre 1.5x y 2x su salario anual, según la Society for Human Resource Management (SHRM). Para un rol con salario de $30,000 USD anuales, cada salida temprana cuesta entre $45,000 y $60,000 USD.

Todo por una evaluación incorrecta al inicio.

3. Oportunidades de negocio perdidas

Quizás el impacto más difícil de medir, pero el más costoso. Las oportunidades que nunca se concretan porque el equipo no pudo comunicarse con la fluidez esperada. Propuestas que no avanzan, relaciones comerciales que se enfrían, expansiones que se posponen.

En mercados globales, la confianza se construye en inglés.

Por qué las entrevistas tradicionales no miden habilidades reales

Las entrevistas en inglés siguen siendo el método más utilizado. También, uno de los menos confiables.

Una entrevista de 20 minutos evalúa una situación artificial: temas predecibles, nervios del candidato, y criterio subjetivo del entrevistador. Dos evaluadores pueden sacar conclusiones completamente distintas sobre la misma persona.

Además, una entrevista no permite medir de forma estructurada:

  • Coherencia gramatical sostenida
  • Precisión léxica en contexto profesional
  • Comprensión auditiva de acentos diversos
  • Capacidad de respuesta bajo presión

Un estudio de Harvard Business Review sobre sesgos en contratación encontró que las evaluaciones subjetivas sobreestiman habilidades en un 35-40% cuando el candidato genera buena impresión inicial.

El resultado: una decisión basada en percepción, no en datos. Y en 2026, las empresas que siguen decidiendo por intuición están asumiendo riesgos innecesarios.

El cambio global hacia decisiones basadas en skills

A nivel global, las organizaciones están migrando hacia un nuevo modelo: skills-based organizations. Este enfoque prioriza habilidades reales, evidencia objetiva, datos comparables y evolución medible.

Ya no se trata solo de títulos o años de experiencia, sino de lo que una persona puede hacer hoy.

Según el World Economic Forum, para 2027, el 44% de las habilidades laborales habrán cambiado. Las empresas que no puedan medir y validar skills en tiempo real quedarán rezagadas.

En este contexto, el inglés se convierte en una skill crítica que debe ser:

  • Medible → con marcos de referencia internacionales (CEFR, ACTFL)
  • Comparable → entre candidatos, equipos y mercados
  • Auditable → con evidencia verificable
  • Escalable → sin aumentar costos operativos

Las empresas más avanzadas ya no preguntan “¿Habla inglés?”, sino “¿Tenemos evidencia objetiva de que esta persona puede operar en inglés dentro del rol que necesita el negocio?”

Cómo la IA está transformando la validación objetiva

Aquí es donde la inteligencia artificial transforma por completo el escenario.

La evaluación con IA permite resolver los principales problemas del modelo tradicional:

Consistencia → La IA aplica los mismos criterios en todos los casos, eliminando sesgos humanos. Un candidato evaluado en Bogotá recibe el mismo rigor que uno evaluado en Ciudad de México o Buenos Aires.

Escalabilidad → Puede evaluar decenas, cientos o miles de personas sin aumentar costos operativos. Una empresa con 200 vacantes bilingües al mes puede validar a todos los candidatos en 48 horas.

Velocidad → Los resultados se obtienen en minutos, no en días o semanas. Esto reduce dramáticamente el time-to-hire.

Profundidad → No entrega solo una nota general, sino un diagnóstico detallado de habilidades: gramática, vocabulario, pronunciación, fluidez, comprensión auditiva y coherencia comunicativa.

Según un reporte de Deloitte sobre AI in HR, las organizaciones que implementaron evaluaciones automatizadas de skills reportaron una reducción del 60% en tiempo de validación y una mejora del 45% en calidad de contratación.

En 2026, la IA deja de ser una innovación para convertirse en una infraestructura crítica de decisión.

Cómo las empresas líderes están reduciendo el riesgo

Las organizaciones que ya están avanzando en este camino comparten patrones claros:

  1. Estandarizan la medición del inglés en todos los procesos (selección, promoción, formación)
  2. Utilizan marcos internacionales de referencia como CEFR o ACTFL
  3. Integran datos de idioma en sus sistemas de gestión de talento
  4. Toman decisiones basadas en evidencia, no en percepciones

El impacto es tangible:

  • 40% de reducción en tiempo de selección para roles bilingües
  • 30% menos rotación en los primeros seis meses
  • Mayor claridad para diseñar planes de capacitación específicos
  • Mejor experiencia para candidatos y colaboradores

Cuando la evaluación es objetiva, el idioma deja de ser un problema y se convierte en una ventaja competitiva gestionable.

Qué mirar antes de elegir una herramienta de evaluación

No todas las soluciones de evaluación son iguales. Antes de implementar una herramienta, las empresas deben analizar:

1. Alineación con estándares internacionales: Los resultados deben ser comparables y reconocibles globalmente.

2. Capacidad de análisis No basta con un nivel general; se requieren insights accionables por habilidad específica

3. Escalabilidad real Debe funcionar igual para 10 personas que para 10,000

4. Experiencia del usuario Tanto para candidatos como para equipos internos. Una herramienta difícil de usar no se adopta

5. Uso estratégico del dato La información debe servir para decidir, planear y medir progreso, no solo para archivar

La medición del inglés ya no es un trámite operativo. Es una decisión estratégica que impacta directamente el crecimiento.

El inglés como palanca de competitividad en 2026

En 2026, el inglés no diferencia por sí solo. Lo que diferencia es cómo se gestiona.

Las empresas que logran validar correctamente, desarrollar con foco, medir el progreso y tomar decisiones con evidencia, son las que pueden:

  • Escalar operaciones sin fricciones comunicativas
  • Abrir nuevos mercados con confianza
  • Promover talento interno basándose en capacidad real
  • Reducir riesgos comerciales y reputacionales

El idioma se convierte en una palanca real de competitividad. No por tener más hablantes de inglés, sino por gestionar el inglés como un activo estratégico.

El momento de actuar es ahora.

El mayor riesgo para las empresas en 2026 no es no tener talento bilingüe. Es creer que lo tienen sin haberlo validado correctamente.

La evaluación del inglés ya no puede depender de intuición, entrevistas improvisadas o procesos manuales. En un mercado donde cada decisión impacta el negocio, la falta de evidencia se convierte en un costo que nadie quiere asumir.

Las organizaciones que liderarán los próximos años serán aquellas que:

  • Midan con precisión
  • Decidan con datos
  • Desarrollen con estrategia
  • Y conviertan el idioma en una ventaja competitiva real

El costo invisible de evaluar mal el inglés existe. La diferencia está en quién decide seguir asumiéndolo… y quién elige gestionarlo con inteligencia.


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